Después de meses de silencio, vuelvo a este rincón. Pero no vuelvo sola; regreso con el corazón lleno de recuerdos y una maleta cargada con las enseñanzas de las dos mujeres más importantes de mi vida: mi madre y mi abuela.
Hace poco mi madre nos dejó. El dolor de no haber podido estar en su final es una sombra que me acompaña, pero el brillo de todo lo que me dio es mucho más fuerte. Ella no solo me enseñó a cocinar; me enseñó que un postre puede ser un abrazo. Pero antes de ella, mi abuela ya me había revelado el secreto más grande de la cocina.
Siempre recordaré cuando le preguntaba: “¿Cuál es el ingrediente principal, abuela?”. Y ella, con su calma infinita, me respondía así:
Este amor fue el que mi madre me transmitió en cada receta. Ella fue el puente que trajo esa sabiduría hasta mis manos, enseñándome que la técnica no es nada si no le pones el corazón.
Ella me enseñó que el ingrediente principal no se compra, se lleva en el alma.
Hoy, en honor a ellas, he decidido que mi primera receta en esta nueva etapa no sea de harina y azúcar, sino de gratitud. Tomaré unos días para sentir cuál es ese primer dulce que merece inaugurar este rincón; uno que tenga todo el Amor que la abuela pedía y toda la dedicación que mamá me enseñó. Muy pronto, nos volveremos a encontrar aquí, entre hornos y recuerdos…
P.D: Increíblemente, mientras terminaba de escribir estas líneas, ha aparecido este tesoro entre los libros de mamá. Una receta de "Bombas de Crema" guardada por años...Algo me dice que ya se cuál será nuestro primer horneado. ¡Nos vemos muy pronto!












