
Engrasar con aceite o con spray especial 2 moldes desmoldables de 18 cm. y prepararlos con papel de hornear en la base.
Batir con la pala mantequilla y el azúcar hasta que consigamos una mezcla que haya blanqueado y quede esponjosa (Aproximadamente unos 3 minutos a velocidad media)
Incorporar los huevos y uno a uno, a velocidad baja. No añadir el siguiente hasta que el anterior esté totalmente integrado. Incorporar la vainilla.
Añadir la mitad de la harina y batir justo hasta que se haya integrado. Continuar con la leche y terminar con el resto de la harina. Batir hasta que justo de haya integrado.
Repartir esta masa uniformemente entre los moldes que teníamos preparados. Es muy importante que los dos moldes tengan exactamente la misma cantidad de masa.
Hornear durante unos 25-30 minutos, o hasta que al pinchar con un palillo, éste salga totalmente seco.
Dejar enfriar sobre una rejilla durante 10 minutos. Pasado este tiempo, los desmoldaremos y los dejaremos enfríar totalmente boca arriba, sobre una rejilla.
Cuando estén totalmente fríos, los envolveremos en papel film (de plástico), y los meteremos de un día para otro en la nevera para que se asiente la miga.
60 gr. nata fresca a temperatura ambiente
Cuando el chocolate esté a tibio, añadir la nata fresca a temperatura ambiente y batir a mano con unas varillas hasta que obtengamos un color uniforme. Si la nata está demasiado fría, el chocolate en chocolate se enfriará y quedará con grumos. No batirlo demasiado, ya que es posible que pierda un poco la textura y se separe.
Cubrir esta capa con natillas o crema pastelera a temperatura ambiente, sin llegar a los bordes.
Colocar la segunda capa del bizcocho sobre las natillas, apretando ligeramente, y dejando que sobresalga un poco por los bordes.
Echar el frosting de chocolate a cucharadas sobre la segunda capa del bizcocho.
Dejar reposar un par de horas.
Esta tarta la podemos comer fría o a temperatura ambiente.




