Hay aromas que tienen el poder de detener el tiempo. Ayer les contaba que estos rollos no son solo harina y azúcar; son una tradición que se perfeccionó hace más de un siglo. Hoy abrimos la caja (literalmente) y les comparto mi receta para que ese perfume a canela y felicidad también llene sus casas. ¿Listos para el primer bocado?
Ingredientes (Para unos 12 rollos perfectos) 🛒
Para la masa (El "abrazo" tierno):
• Harina 0000: 500g (tamizada, para que sea una nube).
• Leche tibia: 250ml (¡Ojo! Tibia, no caliente, para no quemar la levadura).
• Levadura seca: 1 sobre (10g) o 30g de levadura fresca.
• Azúcar: 80g.
• Manteca pomada: 75g (blanda, a temperatura ambiente).
• Huevo: 1 unidad.
• Pizca de sal y un toque de esencia de vainilla.
Para el relleno (El alma de 1920):
• Manteca derretida: 50g.
• Azúcar negra o rubia: 100g (le da esa humedad característica).
• Canela en polvo: 2 cucharadas generosas (¡acá no se escatima!).
Activación: Disolvé la levadura en la leche tibia con una cucharada de azúcar. Dejá que descanse 10 minutos hasta que haga espuma.
El Amasado: En un bol grande, mezclá la harina, el resto del azúcar y la pizca de sal. Agregá el huevo, la esencia y la mezcla de levadura. Empezá a unir y, por último, incorporá la manteca pomada. Amasá unos 10 minutos hasta que la masa esté lisa y no se pegue a los dedos.
Primer Descanso: Poné la masa en un bol aceitado, tapala con un lienzo y dejala en un lugar cálido hasta que duplique su tamaño (una hora de paz).
El Armado: Estirá la masa en forma de rectángulo sobre la mesada enharinada. Pintá con la manteca derretida y espolvoreá la mezcla de azúcar y canela por toda la superficie.
El Corte: Enrollá con cuidado formando un cilindro largo. Cortá rodajas de unos 3-4 cm. Tip: Usá un hilo dental (sin sabor) para cortarlos sin aplastar la masa, ¡salen perfectos!
Segundo Descanso: Acomodalos en una fuente (como la de la foto de los tres rollos) dejando un poco de espacio entre ellos. Tapalos y dejalos levar 30 minutos más.
Horno: Lleválos a horno precalentado a 180°C por unos 20-25 minutos o hasta que estén dorados y el olor a canela te avise que ya están listos.
El toque final ✨
Podés terminarlos con un glaseado simple de azúcar glas y unas gotas de agua, o comerlos así, tibios, recién salidos del horno.
El aroma que se queda con nosotros
"Más allá de los ingredientes, el verdadero secreto de estos rollos es la paciencia. Ver cómo la masa crece y luego observar el brillo del azúcar glas deslizándose sobre la canela caliente es un ritual casi terapéutico. Espero que, al probarlos, sientan ese mismo viaje a 1920 que yo sentí al crearlos. No hay nada más tierno que un dulce hecho en casa para compartir con quienes queremos. ¡Que lo disfruten!"
AQUÍ VA LA FOTO DEL BOCADO Y EL GLASEADO]
P.D. Si los prueban, ¡tengan cuidado! Es imposible comer solo uno... 🌀✨




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